Héroe de la Independencia de Chile.

(1788 – 1866)

Retrato del Coronel Nicolás Maruri Gasco por Gregorio Torres (1848).
Fuente: Museo Histórico Nacional

Por OSC (Equipo del Archivo Histórico de Concepción)

Las guerras de la Independencia en nuestra región, tan fecundas en muertes, ruina y calamidades por tantos años, también dieron a sus habitantes la fortaleza para resistir y la resiliencia para reconstruir, sumando a ello la presencia de singulares hombres y mujeres que, con sus actuaciones, dieron ejemplo hasta nuestros días, de amor a la Patria y el virtuoso deseo del desarrollo de la misma. La vorágine de la guerra despiadada marcó para siempre sus vidas, convirtiéndose en líderes políticos y creadores, como en soldados de indudable valor que expusieron sus vidas para defender y reafirmar los valores que creían esenciales.

        Uno de ellos fue el coronel Nicolás Maruri, que, si bien el ejército ha sabido preservar su legado en distintos ámbitos, no sucede lo mismo en la memoria de los ciudadanos, siempre tan frágil e ingrata.

          Nació en Concepción el 13 de noviembre de 1788, hijo de Andrés Maruri y María Rita Gasco.

         Al estallar el movimiento de 1810, abrazó la causa patriota, incorporándose como cabo 1° en las Milicias Nacionales. Estuvo presente en las playas de San Vicente, el día 27 de marzo de 1813, para el primer desembarco de tropas realistas, a cargo de 15 soldados. Fue el primero en disparar su fusil contra el enemigo, siendo la acción tan bien dirigida, que el fuego de la pequeña tropa, obligó a las lanchas a regresar a sus naves, debiendo buscar caletas más seguras para ello.

         Todas las empresas encomendadas ya con el grado de sargento, fueron asumidas con valor y tenacidad y lo vemos como primera figura en los combates de Huilquilemu (2 de septiembre 1813), Quilacoya (15 septiembre 1813), y en la Sorpresa de El Roble el 17 de octubre de 1813, donde se batió temerariamente al lado del general O’Higgins. En el mismo campo de batalla, el general Carrera lo promovió al grado de subteniente. Después vendrían los combates de Gomero (3 marzo 1814), Quilo (19 de marzo 1814), Tres Montes (7 abril 1814) y Quechereguas (14 abril 1814).

        Meses después, en los días 1 y 2 de octubre de 1814, su presencia en la Batalla de Rancagua, con el arrojo que lo caracterizaba, realizó una verdadera proeza con 45 hombres a su mando, saliendo en pleno combate a tomar con bayoneta una trinchera realista, quitándole la artillería, dispersando a los sobrevivientes y retornando al cuartel patriota. Nuevamente en el campo de batalla fue promovido, esta vez a capitán, por el general don Bernardo O´Higgins. Con ello confirmó sus excepcionales condiciones de guerrero.

        La ingrata retirada de los criollos hacia Cuyo, por las altas cumbres de Los Andes, vio protegida la retaguardia de la columna, por nuestro héroe, quién pese a las avanzadas realistas que derrotaron las fuerzas patriotas en el último enfrentamiento de la Patria Vieja, en el combate de Los Papeles, permitió la huida de los fugitivos, que llegarían a salvo a Mendoza.

        Permaneció en Buenos Aires cerca de un año, reintegrándose, junto a O´Higgins, al Ejército de los Andes. En esa etapa de su vida solicitó a O’Higgins un certificado que acreditara su permanencia en el Ejército, quién escribió.

              “El conocido valor y arrojo con que se distinguió don Nicolás Maruri bajo de mis

                        inmediatas órdenes en Chile contra el Ejército Expedicionario de Lima, en las

                        acciones de Guilquilemu, Quilacoya, Gomero, El Roble y Quilo, lo hicieron

                        acreedor, de la clase de sargento que era, a subteniente del Batallón de Penco,

                        se halló en los ataques del Quilo, Tres Montes y Quechereguas, se señaló en la

                        batalla y ataques de Rancagua extraordinariamente, y en particular, en la salida que

                        hizo de mi orden, con 45 hombres contra una trinchera a distancia de 2 cuadras de

                        nuestra línea, sostenida por más de 50 hombres enemigos a los que pasó a la

                        bayoneta, tomándoles el puesto y quitándoles la artillería, municiones y armamento

                        que me entregó en la plaza, por cuya acción a nombre de la Patria le concedí el grado

                        de capitán de Ejército que fue después aprobado, y a pedimento del interesado para

                        que haga el uso que le convenga, le doy el presente certificado en Buenos Aires a 6

                        de junio de 1815”.

 

Certificados similares otorgaron a su pedido el general don José Miguel Carrera y el coronel y comandante del Batallón de Infantería N°2 don Francisco Calderón, escribiendo este último:

                         “Por su acreditado y extraordinario arrojo en las acciones de guerra, y por su 

                          conducta y acendrado patriotismo que junto hacen uno de los más beneméritos y

                          acreedores a la gracia de los que aman la libertad y sean verdaderos patriotas, a su                        

                          pedimento le doy este en Buenos Aires a 20 de agosto de 1815”.

 

Cruzó la cordillera de vuelta a Chile con el Ejército Libertador, batiéndose con su acostumbrada bizarría en Chacabuco (12 de febrero de 1817), ganando allí una medalla de plata. Al retirarse los realistas a Concepción, integra la Campaña del Sur, participando en el Sitio de Talcahuano, iniciado el 5 de diciembre de 1817, también lo hizo en Cancha Rayada (18 de marzo de 1818) y otras acciones menores que sabrían del temple de su espada. Triunfando el Ejército de Chile, con su presencia, en la Batalla de Maipú el 5 de abril de 1818.

        El 20 de agosto de 1820 embarcó en Valparaíso en la Expedición Libertadora del Perú, tomando parte de la Campaña de Arequipa, distinguiéndose en el combate de Mirave (22 de mayo 1821), de Moquehuá (21 enero 1823) y Sitio del Callao, con el Asalto y Toma del Fuerte Real Felipe, que capituló el 23 de enero 1826. En abril de 1823 ascendió a sargento mayor efectivo, donde se le otorgó, además, un Diploma de Honor del Ejército Libertador y la condecoración de la Orden del Sol, otorgada por el gobierno peruano.

        Vuelto a Chile, tomó parte en la Segunda campaña del general Freire a Chiloé, participando en la batalla de Pudeto (14 de enero de 1826), donde comandó una columna de Cazadores y cuatro compañías, desalojando posiciones realistas, apoderándose de su artillería. Ese mismo año de 1826 ascendió a Teniente coronel graduado en abril, y el 5 de septiembre a teniente coronel efectivo. Participó en 32 batallas.

        En enero de 1827 apresó a Enrique Campino y a los demás jefes revolucionarios, poniendo en libertad a don Diego Portales y a don Manuel Gandarillas. En 1830 fue comandante del batallón N°3 de Guardias Cívicas de Santiago y primer edecán de la Junta de Gobierno, conservando esta dignidad durante 23 años. Falleció en Santiago el 9 de agosto de 1866; sus cenizas se conservan en el Regimiento Yungay que lleva su nombre, en San Felipe de Aconcagua.

        Contrajo matrimonio con Jesús Rojas Alcaíno, con descendencia. Uno de sus hijos, don Pedro Maruri Rojas, nacido en Concepción, siguió sus pasos en el Ejercito, participando en la guerra contra la Confederación Perú- Boliviana, destacándose en el combate de Portada de Guías, Toma de Lima y en la batalla de Yungay. Alcanzando el grado de sargento mayor en 1863. Condecorado por el gobierno de Chile. Falleció en Santiago el 27 de octubre de 1867.

        En Concepción (sector Prieto- Cruz), una calle lleva su nombre, como también en Rancagua, Santiago (Independencia), San Felipe y Valparaíso.

 

Bibliografía.

“Clarines de Gloria”, reseña histórica del regimiento de Infantería de Montaña N°3 “Yungay”, de San Felipe de Aconcagua, 1976.

Regimiento de Infantería N° 3 Yungay, en la conmemoración de los 203 años de su fundación, por Pablo Cassi, Revista Aconcagua Cultural, año II, N° 14, noviembre 2014.

Galería de Hombres de Armas, de la Academia de Historia Militar, tomo I, 1987.

Concepción ante el Centenario, Juan Bautista Bustos y Joaquín Salinas.

Archivo de don Bernardo O’Higgins, tomo VII, en Buenos Aires.

Fuentes documentales y bibliográficas para el estudio de la Historia de Chile, Julio Bañados Espinosa.

Historia Social del Ejército, Sergio Vergara Quiroz, Universidad de Chile 1993.

Diccionario Histórico de Chile, Jordi Fuentes, Lía Cortés, Fernando Castillo y Arturo Valdés, 6° edición 1980.

Gran diccionario de la Historia de Chile, por Mario Céspedes y Leila Garreaud, 1988.

DOCUMENTOS

«Carga de O’Higgins» en la Batalla de Rancagua, óleo de Pedro Subercaseaux, 1938.

«Últimos momentos en Rancagua» óleo de Pedro Subercaseaux (1944).

«Realizan reconocimiento de restos de prócer de la Independencia» Nota de prensa Canal VTV.cl

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