Por OSC (Equipo del Archivo Histórico de Concepción)
El juego de azar ha sido considerado como contrario a la ética por moralistas, clérigos y algunos sectores ciudadanos. El hecho que persista, amparado por disposiciones legales y controlado por la autoridad, implica que posee profundas raíces en el hombre, no siendo una motivación superficial. Se inicia la historia de esta noble institución con este preámbulo, para entender los ineludibles rechazos que provocó y las primeras vacilaciones que tuvieron sus creadores.
Los juegos de azar al estilo de la Lotería no eran desconocidos en la historia reciente de la ciudad, en el siglo XIX existen antecedentes de haberse rifado chacras de distintas dimensiones, como la publicitada en El Correo del Sur el 18 de octubre de 1853, pág. 4. En 1889, el Directorio de la Sociedad del Teatro Concepción, recién construido, acordó organizar una rifa con el propósito de habilitar el interior del mismo.
Los orígenes de la LOTERÍA se confunden con los de la Universidad de Concepción, que nace en 1917, y adquiere Personalidad Jurídica en 1919. Al no tener recursos propios se sustenta con donaciones de los vecinos de Concepción y su zona de influencia, llegando incluso el personal docente donar materiales de estudios y no percibir remuneraciones si las circunstancias lo requerían, ya que los intereses de la universidad eran superiores. En este ámbito va a surgir la Lotería de Concepción para solucionar la aflictiva situación económica que vive en sus primeros años.
Plasmada la idea, recibirá en sus inicios el nombre de Oficina de Subsidios y los sorteos se llamarán “Donaciones por Sorteo”, para evitar problemas con la legislación vigente que prohibía las loterías. La idea nació de un miembro del directorio universitario don Luis David Cruz Ocampo, quién junto a otro director, don Desiderio González Medina, concibieron, ante la estrechez económica de la Universidad, incentivar las donaciones por las cuales se canjeaba un boleto o más, equivalente al dinero aportado, que se debía conservar hasta realizar un sorteo entre ellos, entregando un premio mayor y otros menores. El primer sorteo se realizó el 8 de octubre de 1921, con una emisión de 4.000 boletos enteros divididos en quintos. Se obtuvo una buena ganancia. Ante el resultado positivo se propuso crear una Oficina de Subsidios permanente, con reglamento orgánico, cuyo primer director fue nombrado don Desiderio González, que luego fue el primer gerente de Lotería, al establecerse como tal. Desde 1921 a 1924 se realizaron 42 sorteos, con utilidades para la institución de educación superior.
En 1924, la Junta de Gobierno que regía en el país, suprime los sorteos de cualquier procedencia, perjudicando gravemente a la Universidad. Se cierra la Oficina de Subsidios y se suspenden los sorteos. En 1925 al reasumir la presidencia don Arturo Alessandri Palma, ordenó la reanudación de los sorteos, mediante el Decreto- Ley N° 484.
La existencia de la Lotería no estuvo exenta de escollos, habrá intentos de crear nuevas loterías en el resto del país y de aplicar impuestos que gravan la venta de boletos, y sumando normas que violan la autonomía de la Oficina de Subsidios. En 1928, la Cruz Roja Chilena recibió parte de las utilidades en esa época. En 1929, la Ley N° 4740, establece un impuesto del 4% sobre el valor de venta de los boletos, afectando al comprador de estos, para destinarlo al fomento de la Educación Física. Esta disposición legal marca el comienzo del interés estatal por la actividad, para crear recursos para sus obras. El año 1929 es de gran crisis económica en el mundo.
Es en este mismo año, con la emisión del reglamento, la Oficina de subsidios cambia de nombre a Lotería de Beneficencia Pública, estableciendo que su gerente será designado por el presidente de la República, previa terna del Directorio de la Universidad, como igualmente, que la Contraloría General de la República realizará medidas de inspección, para asegurar la transparencia de los servicios de la entidad. Según estas normas, se confirmó como gerente a don Desiderio González Medina.
La Ley N° 4885, que modifica el Decreto –Ley N° 484, que permitía el funcionamiento, expresa en su Art. 2°, la forma como se distribuirían las utilidades líquidas de los sorteos:
a.- El 35% para el sostenimiento y fomento de la Universidad de Concepción.
b.- El 15% para Capital de Reserva en la misma universidad.
c.- El 25% para la Junta Central de Beneficencia.
d.- El 10% para la Cruz Roja de Chile.
e.- El 15% para los servicios de Educación y construcción de hospitales clínicos.
Los fondos de Reserva de la Universidad deberán invertirse cada año en bonos del Estado o de la Caja de Crédito Hipotecario (Art. 4). Se deroga el Decreto- Ley N° 484 del 29 de agosto de 1925, a contar del 31 de diciembre de 1930 (Art. 8), comenzando a regir la nueva ley el 1 de enero de 1931.
En la presentación de esta ley ante la Cámara de Diputados, se defendió la vinculación de la Lotería con la universidad, por lo cual es justicia que recojan los frutos de esta fuente de recursos por ella creada, organizada y prestigiada. Se destacó los riesgos a que se expusieron los autores de la idea a sufrir algunas sanciones por la prohibición de los juegos de azar. Según palabras del presentador de la iniciativa diputado don Samuel Guzmán García “se puede afirmar que todo el Sur se agrupó en torno a esta obra cultural que nació en la ciudad de Concepción, que es virtualmente la capital espiritual y moral de la región austral”. Se aprobó el proyecto en general el día 8 de julio de 1930, con algunas modificaciones, el capital de Reserva de las utilidades del 15%, por tres años se reducía a 5%, destinando el restante 10% de la siguiente forma:
1.- 20% para la Escuela de Niñas de Copiapó.
2.- 20% para la Escuela Industrial de Iquique.
3.- 40% para la Escuela Industrial de Temuco.
4.- 20 % para la Escuela Industrial de Valdivia.
En su segundo trámite, en el Senado, fue ardientemente defendido por el senador por Arauco, Malleco y Cautín don Juan Antonio Ríos Morales, siendo aprobado el 27 de agosto de 1930, tras estudio de artículo por artículo.
El gobierno de la época había manifestado su intención de trasladar la sede de la Lotería a Santiago, lo que generó viva reacción en contra en todas las fuerzas vivas de la ciudad, llegándose a cerrar el comercio en protesta por tan arbitraria medida. En el Senado, durante su discusión, el senador Augusto Rivera Parga, representante de Concepción, Ñuble y Biobío, interpretó este sentir al manifestar “que la permanencia de la Lotería en Concepción, no sólo por el hecho de haber sido creada por hijos de esta provincia para solventar los gastos de su universidad, es de importancia económica por lo que significan los capitales que mueve la institución para la zona”.
Durante el gobierno de don Juan Esteban Montero se dicta un nuevo reglamento, fechado el 13 de agosto de 1931. En él se dispone un cambio radical en la administración, ahora será el Directorio de la Universidad el que designará al gerente y a los agentes de venta en el país, atribuciones que antes tenía el presidente de la República; con ello se permite un desenvolvimiento más ajustado a la concepción que tuvieron sus creadores de su existencia para la Universidad de Concepción.
Eran esos años momentos de extrema necesidad, frente a la debacle económica mundial con quiebre de bancos y cierres de empresas, que repercutía en todas las actividades nacionales; ello trajo aparejado la disminución en las ventas de los boletos, que, ante el temor de las consecuencias económicas para la Universidad, hizo tomar medidas urgentes como disminuir la cantidad de los boletos emitidos, para más posibilidades de ganar, además, de publicidad directa en los diarios de la época en concomitancia con el comercio penquista de ofrecer oportunidades, al llevar boletos antiguos y perdedores, obteniendo rebajas en los precios. Se adjunta listado de diarios La Patria que reflejan esta inquietud.
Otra grave inquietud que debió soslayar nuestra Lotería fue la creación de la Polla Chilena de Beneficencia. La Sociedad de Beneficencia y Asistencia Social ante una deplorable situación económica, en parte producida por habérsele privado de las entradas proporcionadas por la Lotería, a causa de decreto N 312 que fijó en un 15% su participación, anteriormente más alta, provocó una activa campaña culminando en la creación de la Polla antes mencionada. Quién si podía hablar de privación de ingresos y despojo era la Universidad de Concepción. Mediante la Ley 5.443 del 13 de julio de 1934, se autoriza a la Beneficencia Pública a establecer la Polla Chilena de Beneficencia, cambiando el nombre a la Lotería de Beneficencia Pública, la cual pasó a llamarse Lotería de Concepción, que conserva hasta hoy. Hubo otros proyectos de creación de otras Loterías a nivel nacional y también regionales, pero que afortunadamente no prosperaron.
Mediante la Ley 18.568 del 30 de octubre de 1986 asigna por concepto de utilidades de Lotería mayores recursos económicos que los que antes tenía, un 60% para premios, un 5% para los otros beneficiarios y un 35 % para la Universidad. Los beneficiarios que se repartirían el 5% de las utilidades en distintas proporciones, serán: Universidad de Chile, Universidad Católica de Chile, Fundación Adolfo Matthei, Cruz Roja de Chile, Consejo de Defensa del Niño, Hospital Grant Benavente de Concepción, Fundación Cema- Chile, Corporación Conapran, Corporación Coanil y Corporación Cordam. Las normas relativas a la administración y dependencia al Directorio de la Universidad quedaron sin modificación.
El 29 de diciembre de 1988 por Ley 18. 768, aprueba disposiciones de importancia, que dan una base jurídica para crear el KINO, creado en 1990, de gran éxito y una nueva fuente de financiamiento para la Universidad.
Bibliografía:
Lotería de Concepción, 70 años 1921- 1991, por Sergio González de la Fuente, Jaime Etchepare Jensen y Fernando Figueroa Villán.
Lotería de Concepción, cien años de Historia 1921- 2021, por Carlos Muñoz Labraña y Maximiliano Díaz Soto.
Prensa, diario La Patria:
20 abril de 1931, Pág. 6, Editorial de El Mercurio, sobre los progresos de la Universidad de Concepción, modelo de universidad moderna.
3 mayo de 1931, Pág. 10, se suprime el cargo de subgerente de la Lotería de Concepción, por razones de economía.
24 mayo de 1931, Pág. 19, Aviso: “Los boletos de la Lotería de Concepción ¡No los pierda! Método de publicidad comercial para aumentar las ventas, entregando beneficios con ellos.
28 mayo de 1931, Pág. 1, se dejó de percibir 1 millón de pesos por enteros no vendidos. El gordo al caer en la administración evitó un descalabro.
Pág. 3, “La situación de Lotería, para ventas de números”
29 mayo de 1931, Pág. 1, sombrío panorama para Lotería. Peligran cuotas de beneficencia para instituciones.
30 mayo de 1931, Pág. 7, comentarios de diarios nacionales por contribuciones que afectan a Lotería e Hipódromos.
31 mayo de 1931, pág. 10, no se trasladaría sede da la Lotería a Santiago. Se desmiente información de El Mercurio.
Pág. 13, listado de tiendas que ofrecen descuentos por el valor de boletos de la Lotería no premiados o viejos.
1 junio de 1931, Pág. 6, Editorial de El Mercurio sobre Lotería de Concepción.
Pág. 7, Directorio de la UdeC se reunió para tratar traslado de Lotería.
9 junio de 1931, Pág. 8, don Enrique Molina como presidente de la UdeC solicitó al presidente de la República la derogación de los impuestos a los premios de Lotería.
12 junio de 1931, Pág. 1, economías en servicios no indispensables en UdeC, por situación de Lotería.
17 junio de 1931, Pág. 7, resultados de Lotería conocidos con prontitud en el país por sistema del Telégrafo Comercial.
18 julio de 1931, Pág. 3, aspectos actuales de la Lotería, causas de la baja de ventas de números.
20 julio de 1931, Pág. 3, la Lotería y sus agentes, su cambio por el gobierno es uno de los factores de su decaimiento.
22 julio de 1931, Pág. 1, Aviso, Lotería publica que se disminuye la emisión de boletos.
28 julio de 1931, Pág. 1, Aviso comercial de Lotería donde posterga sorteo por situación anormal en el país, caída de presidente Ibañez.
1 agosto de 1931, Pág. 5, se declaran vacantes los cargos de agentes de la Lotería, nombrados por Ibáñez, ante la disminución en la venta de boletos, se quiere recuperar la confianza del público.
4 agosto de 1931, Pág. 1, se descubrió que procedimiento para nombrar agentes de la Lotería bajo el gobierno de Ibáñez, fueron realizados por operadores no calificados.
DOCUMENTOS
Revista Arquitecturas del Sur. Volúmen 5, N°13. 1989 (P.18 -19)
«El Edificio de la Lotería de Concepción», por Mario Bellolio Bosticca
Lotería de Concepción
70 Años1921-1991
González, Sergio; Etchepare Jensen, Jaime Antonio; Figueroa Villán, Fernando
1991
La Lotería de Concepción y la Fundación Viviendas de Emergencia.
Fuente: Biblioteca del Congreso Nacional
1950
Fotografía: Funcionarios de la Lotería de Concepción en la década de 1930