Por OSC (Equipo del Archivo Histórico de Concepción)

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La Patria, 28 de Mayo de 1934 Página 1
Fuente: Universidad de Concepción

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Este desastre natural, nunca antes sufrido por la ciudad y sus habitantes, causó un impacto tan fuerte en el espíritu de todos, que años después seguían recordando sus efectos y sumando nuevos recuerdos, aún pasmados de lo vivido. Pese a la tribulación producida, existen testimonios históricos de ocurrencia de fenómenos parecidos en nuestro territorio y que mencionaremos someramente.

         Según el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, la palabra tornado se define como “viento impetuoso giratorio, huracán”. Esta última acepción, de origen americano, la define como “viento sumamente impetuoso y temible que, a modo de torbellino, gira en grandes círculos, cuyo diámetro crece a medida que avanza apartándose de las zonas de calmas tropicales, donde suele tener su origen”. La palabra Huracán tiene su origen en indígenas caribeños, como también mayas, con lo que describían su deidad del mal o de la tormenta, del viento y del fuego.

          Se generan a partir de tormentas fuertes cuando el aire frío y seco desciende mientras el aire cálido y húmedo asciende creando un vórtice giratorio. Se presentan en diferentes tamaños y formas, pero generalmente tienen la forma de un embudo. La mayoría cuenta con vientos que llegan a velocidades de entre 65 y 180 Km/h, miden aproximadamente 75 metros de ancho y se trasladan varios kilómetros antes de desaparecer.

         Durante la Conquista, mayo de 1554, el poeta don Alonso de Ercilla y Zúñiga registró en “La Araucana”, canto IX, el primer tornado en la historia de Chile, diciendo:

                                  Cuando el campo de allí quería mudarse,

                                            que ya la trompa a caminar tocaba,

                                            súbito comenzó el aire a turbarse,

                                            y de prodigios tristes se espesaba:

                                            nubes con nubes vienen a cerrarse,

                                            turbulento rumor se levantaba,

                                            que con airados ímpetus violentos

                                            mostraban su furor los cuatro vientos

 

                                                 Agua recia, granizo, piedra espesa

                                             las intrincadas nubes despedían:

                                             rayos, truenos, relámpagos apriesa

                                             rompen los cielos y la tierra abrían;

                                             hacen los vientos áspera represa

                                             que en su entera violencia competían;

                                             cuando topa arrebata el torbellino,

                                             alzándolo en furioso remolino.

Nuestro país es territorio donde los tornados son frecuentes. Haciendo un breve recuerdo, podemos recordar a vía de ejemplo, de aquellos que fueron devastadores en sus localidades : Carelmapu (Araucanía) 16 de mayo de 1633, 80 damnificados, graves daños en la capilla del fuerte San Miguel; Parral (Maule), 20 de febrero de 1835, acaecido durante una tormenta, con daños;  Valdivia, 26 de abril de 1881, con gran destrucción sobre la mitad de la ciudad e instituciones públicas; Santiago, 14 de mayo de 1893, viviendas dañadas; Ancud, 11 abril de 1928, daños en viviendas y línea férrea; y Golfo de Arauco, 21 de junio de 2007, voladura de techos, caída de árboles, muerte de animales, rotura de vidrios, volcamiento de vehículos y de embarcaciones.

         Considerando nuestra zona y tiempo inmediato, recordemos algunos lugares y fechas: San Carlos, 18 de mayo de 1981, con caídas de árboles, 400 postes de luz, daños a viviendas y vehículos; Vegas de Itata, 14 de junio de 2010, viviendas dañadas; Penco, 14 de junio de 2010, en caleta Lirquén con duración de 20 minutos; San Carlos, 31 de mayo de 2013, viviendas dañadas, árboles caídos, vehículos volcados; Isla Mocha, 16 de febrero de 2017, daños en viviendas, en Alcaldía de Mar y en antena de comunicaciones; Los Ángeles, 30 de mayo de 2019, 367 viviendas dañadas y corte de electricidad; Talcahuano y Concepción, 31 de mayo de 2019, 350 viviendas dañadas, vehículos volcados, 500 viviendas con daños menores, corte de electricidad y techumbre del Liceo de Niñas de Concepción; San Pedro de la Paz, 14 junio de 2019, con voladura de techos en Caleta del Rey; Penco, 18 de junio de 2024, en Playa Negra corte de electricidad por postes caídos y voladura de techos; San Pedro de la Paz, 20 de septiembre de 2025, viviendas dañadas en proximidades del humedal Los Batros.

         El día domingo 27 de mayo de 1934, la ciudad de Concepción fue sorprendida por un fenómeno atmosférico del cuál no se tenía memoria, que produjo desgracias personales y considerables pérdidas materiales. Se inició ello con intensas lluvias y fuertes granizadas, acompañadas de una tormenta eléctrica de gran intensidad por sus relámpagos y truenos. El tornado fue precedido de ruidos ensordecedores con vientos de fuerza jamás advertidos.

          El tornado atravesó la ciudad de oeste a este. Se originó más o menos a la altura del cerro Chepe, creando un movimiento rotatorio, que fue adquiriendo una fuerza extraordinaria. Continuó por calle Andrés Lamas a ambos lados de la línea férrea, continuando en su cruce con calle Cruz, bajando en diagonal por calles Salas, Angol y Rengo, destrozando el sector en calle Maipú, llegando a calle Barros Arana por calle Freire, para desembocar en la plaza Independencia. Tras los estragos en este lugar, cruzó por calle Aníbal Pinto hasta las calles Tucapel y Víctor Lamas, subiendo por la escalera La Paz a calle Aguilera, donde la destrucción fue considerable, para desvanecerse en los cerros del valle Nonguén.

         Cálculos posteriores entregados por autoridades de la época, estimaron que los daños alcanzaron a los 5 millones de pesos, cantidad considerable en aquellos tiempos. Numerosas personas se atendieron de urgencia en el Hospital de Concepción, por heridas, contusiones y fracturas, algunas de carácter grave. Se debió lamentar la muerte de una anciana en calle Salas, que por impedimentos propios de la edad no pudo ponerse a resguardo, y la de una joven mujer en calle Aguilera (La Toma), cuyo dormitorio ubicado en un segundo piso fue destruido, siendo ella lanzada a considerable distancia, falleciendo en el lugar.

           La calle Salas desde sus inicios hasta avenida Los Carrera sufrió la destrucción de techumbres, puertas y ventanas de numerosas viviendas; en el sector de Los Carrera, la Fábrica de Paños Concepción debió sufrir la destrucción de bodegas anexas y nuevas instalaciones, sin ver tocada su alta chimenea, que según observadores se iluminó por la caída de un rayo en su cercanía. En el Mercado, por calle Rengo, destruyó toda su techumbre, y en calle Caupolicán, entre calles Freire y Barros Arana, despojó a las tiendas comerciales de sus letreros publicitarios y tejados, encarnizándose con las cortinas de cierre que fueron dobladas o arrancadas de su sitio.

         Bajo esta vorágine la plaza de armas Independencia sufrió lo propio, quedando como la imagen de la destrucción para sus consternados vecinos. Fueron abatidos 30 tilos desde la raíz y amontonados cercanos a la esquina de las calles Aníbal y Barros Arana; También sus bancos para el reposo, fueron arrancados de sus soportes de hierro, destruida la madera y retorcido el metal. Un coche de punto, con cochero y caballos, proveniente de calle Caupolicán a la plaza, fue cogido convirtiéndolo en un hacinamiento de hierro y madera, salvando la vida su conductor y los animales. Vehículos Taxis de guardia fueron aplastados por árboles, quedando uno de los choferes de mucha gravedad.

          El edificio de la Intendencia perdió parte de su techumbre, mas puertas y ventanas. Las casas comerciales Carstens, Palet, botica francesa y Cuneo, además del Hotel Cecil, sufrieron daños considerables en techos, cornisas y en mercaderías. El edificio del externado del Colegio de la Inmaculada Concepción sufrió la destrucción de parte de su segundo piso, como también daños diversos, la iglesia de San Agustín, en calle Castellón. Otros edificios importantes que tuvieron daños fueron, la Ymca, la Comandancia de la III división del Ejército, la curtiembre en calle Víctor Lamas frente al parque, que cayó totalmente ante la fuerza devastadora, incrustándose sus vigas en la techumbre de la casa del Dr. Wilhelm, vecino a los pies del cerro Caracol.

        En calle Nonguén, a seis Kms. del punto de partida, se encontraron planchas de zinc y el camino fue obstruido por grandes árboles.

        La caída de postes de electricidad trajo el temor ante los cables sueltos, por ello se cortó el suministro en la red, disponiendo la CGE la mano de obra de 150 hombres para su reposición, fueron ayudados en esta faena por bomberos y tropa del regimiento Chacabuco. Se restableció el servicio a las 18:30 horas.

          Tras estos desastres, como es costumbre, nació la solidaridad de los vecinos y de instituciones como la Escuela Industrial que puso a disposición sus alumnos divididos en brigadas de electricistas, gasfíteres y carpinteros. La Embajada de EEUU comprometió $5.000 pesos para ayuda a los damnificados. Mientras en la ciudad se organizaba una colecta para ir en ayuda del cochero, quién tenía en su coche de alquiler su medio de vida.

          La fuerza del viento trajo aparejado la ocurrencia de marejadas en el litoral, las sufrió San Vicente, Cocholgue con perjuicios, Tomé que reaccionó huyendo hacia los cerros; y en Schwager y Maule (caleta) desaparecieron casas de pescadores. En Lota 15 embarcaciones menores fueron destruidas y en Coronel, las olas llegaron a la plaza “21 de Mayo”, con perjuicios materiales y embarcaciones hundidas.

El martes 29 de mayo, en su madrugada, una tromba marina se desató en Puerto Saavedra, destruyendo 2 casas y embarcaciones, bajo el pánico de sus vecinos.

 

Bibliografía:

Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española.

La Araucana, por Alonso de Ercilla y Zúñiga.

Diarios La Patria, días: 27, 28, 29 y 30 de mayo de 1934.

DOCUMENTOS

La Patria, 28 de Mayo de 1934 (Primera parte)
Fuente: Universidad de Concepción

La Patria, 28 de Mayo de 1934 (Segunda parte)
Fuente: Universidad de Concepción

La Patria, 29 de Mayo de 1934 (Segunda parte)
Fuente: Universidad de Concepción

La Patria, 29 de Mayo de 1934 (Segunda parte)
Fuente: Universidad de Concepción

La Patria, 30 de Mayo de 1934 
Fuente: Universidad de Concepción

La Patria, 31 de Mayo de 1934 
Fuente: Universidad de Concepción

La Patria, 30 de Mayo de 1934 
Fuente: Universidad de Concepción

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La Patria, 30 de Mayo de 1934 
Fuente: Universidad de Concepción

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La Patria, 30 de Mayo de 1934 
Fuente: Universidad de Concepción

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La Patria, 30 de Mayo de 1934 
Fuente: Universidad de Concepción

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La Patria, 30 de Mayo de 1934 
Fuente: Universidad de Concepción

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Fuente: Universidad de Concepción

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