Por OSC (Equipo del Archivo Histórico de Concepción)

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“Historia de Concepción”(Detalle), pintado por el maestro Gregorio de la Fuente, inaugurado en 1945

          Desde los orígenes del Arte, la forma más importante y representativa de esta actividad ha sido la pintura realizada sobre muros. Se pueden observar ya en los refugios y cavernas del hombre primitivo, imágenes plenas de contenido mágico, que según como se interprete, ayudaban a aprehender la presa animal para la subsistencia de la familia, clan o tribu.

          Los cambios utilizados en la ejecución de esta expresión de Arte han dependido, no sólo de la técnica utilizada, sino también de la evolución de las estructuras arquitectónicas que entregan las épocas y los muros, condicionando las dimensiones y condiciones de los espacios, para la obra a realizar en ellos. Históricamente han entregado la visión que se tenía en la época y del contexto social, religioso y político que los señores deseaban implantar en la mente o sensibilidad de quienes contemplan, recurriendo para ello a un pintor.

          Variadas técnicas se han aplicado: ladrillos policromados, al temple (mezcla de huevo o cola en agua, aplicada en muros secos), o al fresco (pigmentos disueltos en agua sobre enlucido de cal húmeda), el mosaico y el vitral, como también, las pinturas sintéticas y acrílicos de la época actual.

          En la Región del Biobío antes de la década de 1940, no surge ninguna manifestación que permita vislumbrar que la zona contaría con un gran número de murales. Al año 2002 eran 42 las obras de dimensiones diferentes, de diversas técnicas y de calidades disímiles que decoran distintos edificios o espacios públicos o privados. Con el tiempo han aumentado.

          Debemos consignar que después de los terremotos de 1939 y de 1960, la República de México en gesto solidario, donó a Chile los murales de la escuela México de Chillán, realizados por David Alfaro Siqueiros y el “Presencia de américa Latina” de la Casa del Arte de la Universidad de Concepción, obra de Jorge González Camarena (México, 1908- 1980). Ambas obras tuvieron gran repercusión entre los artistas regionales, quienes ya habían sido influidos por el mural del nuevo edificio de la Estación de Ferrocarriles de Concepción “historia de Concepción”, pintado por el maestro Gregorio de la Fuente, inaugurado en 1945. La nueva estación fue diseñada por el arquitecto Sr. Luis Herreros.

Mural “Historia de Concepción”, edificio de la Gobierno Regional de Concepción:

          Para la realización del mural de la Estación de Ferrocarriles de Concepción recién construida, que constaba de 280 metros cuadrados para su ejecución en el salón de ingreso, se convocó a concurso a pintores nacionales, en el año 1942. El ganador fue Gregorio de la Fuente Rojas (1910- 1999), quién fue secundado por los pintores Sergio Sotomayor y Julio Escámez Carrasco (1925- 2015), encargo realizado con la técnica del fresco.

          El mural fue pintado entre los años 1943 y 1946, en tres paños del muro superior del salón de ingreso a la estación, donde se ubicaban las ventanillas de venta de pasajes, la entrada al casino, la sala de espera y la oficina del jefe de Estación, con acceso al andén.

          El paño izquierdo muestra el diario vivir del indígena, hombres tallando madera y haciendo cerámica, una mujer en un telar y más atrás cazadores retornando de caza. Desde unas colinas lejanas un hombre alerta del peligro presentido con un cuerno, sobresaltando una mujer que protege a su hijo.

          En el muro central indígenas y conquistadores se han encontrado, apareciendo en el fragor de la contienda. A continuación, don Pedro de Valdivia conversa con uno de sus soldados con un vislumbre posterior de un sacerdote; luego actividades relacionadas con la agricultura, la recolección del trigo, la explotación de los bosques y una carreta que los transporta. Se continúa en el muro con el tema de las catástrofes naturales que han asolado a la ciudad, incendios, terremotos y tornados, con torbellinos que bien pueden representar los horrores sufridos en las guerras de la Independencia y la guerra a Muerte, reflejados también por muros destruidos y columnas caídas.

          Al centro de este mural se destaca la figura de una mujer sentada de rasgos mestizos y gran presencia, apoyada en el escudo de Concepción, haciendo un gesto indicador con su mano izquierda, mostrando el presente y futuro de la región, atrás el río y sus meandros. Le sigue una pareja campesina, él vestido de huaso con su caballo y su perro fiel compañero, intercalando a su costado bocetos de la nueva estación, el campanil universitario y la estatua de Ceres que corona la pila de la plaza Independencia. Se acompaña todo ello con paisajes y alegorías al ferrocarril, la minería del carbón y la vendimia.

          El último paño recoge una alegoría a la paz, con una familia en sana y feliz convivencia frente a un grupo de obreros y jóvenes que representan el trabajo, pero uno de ellos con un libro en la mano, haciendo alusión a la educación que ellos optan. Todo esto separado por un puente de altos arcos con un moderno tren que lo atraviesa y un reloj con características de sol circundado por un arco iris con los colores nacionales.

          El mural fue declarado monumento histórico en el año 2008. Se restauró en los años 1987, 1988 y posteriormente al terremoto de 2010, asegurando su conservación. Desde septiembre de 2007 el edificio que lo alberga es sede del Gobierno Regional del Biobío.

Relieve en arco de entrada a la Universidad de Concepción:

           El friso escultórico en relieve que decora este arco, ubicado en el edificio de la ex Escuela de Medicina, hoy Facultad de Ciencias Biológicas, fue realizado por el artista Mario Francisco Ormezzano, de origen argentino, transformándose en uno de los iconos de la casa de estudios. El friso fue terminado en 1950. El edificio que lo sustenta fue diseñado por los arquitectos Edmundo Buddenberg y Gabriela González de Groote.

          Representa por su contenido un alto carácter emblemático y simbólico, haciendo alusión a la notable labor educacional que realiza la Universidad. Sentada en un alto trono a la izquierda se encuentra una mujer que representa la universidad, quién extiende sus manos para coronar con laureles a los jóvenes atletas que se acercan portando en sus manos, elementos y emblemas que identifican a las distintas facultades con que contaba la institución cuando se realizó la obra. Los acompaña Atenea, diosa de la sabiduría, las ciencias y las artes, incentivando su marcha, cerrando el conjunto Pegaso el caballo alado, hijo de Poseidón, símbolo de la inmortalidad, imaginación y el idealismo.

          Mediante el decreto N° 393 del año 2016 del Ministerio de Educación, se declara Monumento Nacional en categoría de Monumento Histórico, todo el conjunto del campus central de la universidad de Concepción.

Murales del ábside de la Catedral de Concepción:

          Los murales del ábside, planta semicircular con bóveda que tiene como función albergar el altar mayor y la sillería del clero, son obra del maestro Alejandro Rubio Dalmati (Chillán, 21 abril de 1913- + España, 16 mayo de 2009), realizados con la técnica del fresco.

          Los frescos representan en la parte alta del muro La Santísima Trinidad, representada por el Padre Celestial que sosteniendo en su mano izquierda el símbolo del mundo, eleva su derecha para bendecir, en su regazo el Hijo Crucificado y entre ellos la paloma blanca, representando el Espíritu Santo. A ambos lados inferiores del triángulo de luz que se forma por ellos, dos ángeles sobre nubes.

           En el grupo situado a la izquierda se representa el nacimiento de Jesús en Belén, el niño en brazos de María, su madre, recibiendo la adoración de pastores y los Reyes Magos. Al centro del muro la pérdida del Paraíso Terrenal por Adán y Eva, clamando al cielo, con la imagen de la Inmaculada Concepción, madre del Salvador, posando su planta en el Árbol de la Ciencia del bien y del mal, aplastando con su pie a la serpiente. A la derecha la imagen representa el Calvario, después del descendimiento, con Cristo yacente en brazos de la Virgen, junto a otras figuras de la Pasión. Se pueden observar en otros puntos del muro, otros símbolos del cristianismo, como las letras Alfa y Omega, principio y fin de todas las cosas en alusión al Señor.

          Cabe destacar que Rubio Dalmati en esta misma Catedral, diseñó todos los vitrales, las puertas de bronce exteriores, los mosaicos sobre ellas, la imagen de la Virgen María en la cima del edificio sobre el campanario y en los muros laterales, los rostros de los obispos de la Diócesis. En los techos de las naves, los casetones de madera tallados con incrustaciones, fueron realizados por su padre Juan Rubio Saénz de Cabezón.

          Los planos del edificio fueron realizados por los arquitectos Ramón Venegas, Carlos Casanueva Baluca y Fernando Urrejola Arrau.

Mural “presencia de América Latina” en Casa del Arte de la Universidad de Concepción:

          Esta obra, inserta en el interior de la Casa del Arte José Clemente Orozco de la universidad de Concepción, es parte de la generosa donación de México, que unido al edificio, fue su fraternal aporte a la reconstrucción del sur de Chile, tras el terremoto del 21 y 22 de mayo de 1960. La realización de este donativo, en lo que respecta al mural, fue encomendado al artista mexicano Jorge González Camarena (1908- 1980), de destacada presencia en el muralismo mexicano.

          El trabajo se inició en noviembre de 1964, finalizando en abril de 1965, realizado en 250 Metros cuadrados. González Camarena contó con la colaboración de Manuel Guillén, Salvador Almaraz y Javier Arévalo y los chilenos Albino Echeverría y Eugenio Brito.

          El desarrollo del mural se inicia en el paño derecho representando el mundo prehispánico de América, acentuado por el símbolo de Zontemoc (sol que cae), reflejando el ocaso de las culturas prehispánicas. Tras una breve alusión a la lucha de la conquista, dos caballos y un español que lucha con un caballero Águila, encontramos La Pareja Original, llamada así por el autor, formada por un español y una mujer indígena, que representan las razas mestizas indo americanas, bajo sus pies las riquezas minerales. Tras ellos el ave heráldica, el cóndor chileno, resaltado en una iluminación solar, con volcanes bajo sus garras.

          De las riquezas de la tierra, representadas por cuerpos humanos mezclados y de colores minerales, surge una pirámide sustentada por mujeres cubiertas de hiedra, destacando el trigo europeo y el maíz de América. La pirámide termina con los logros técnicos, representadas por varias herramientas. Continúan diversos rostros de mujeres en distintos ángulos, perfiles y colores entremezclándose, lo que sin duda representa el mestizaje de los pueblos. Sobre estos aspectos pictóricos, en gran parte del paño, se entrelazan como guirnalda las banderas de los países americanos existentes a la fecha, salvo la que correspondería a EEUU, que deja en blanco por razones ideológicas. Esta guirnalda de banderas se inicia con Chile y finaliza con México.                                                                                                                                                           

          Le sigue, en el paño principal, diversos túmulos de piedra evocando construcciones precolombinas, entrelazando un friso de estilo greco romano, bajo este, la imagen de una mujer desnuda de rasgos mestizos con el contorno de América en su regazo. Más al norte, el ave heráldica, el águila de México, destacada por la luz solar profunda, en su cabeza una serpiente enrollada y sus garras apuntando a perfiles de volcanes de esa nación.

          Resalta finalmente, por su realismo, el nopal planta representativa de México, en el cual se entrelaza el copihue rojo de chile, en un evidente símbolo de unidad y hermandad de ambos pueblos. Ambas plantas son nutridas por sus raíces adheridas a tres esqueletos representando a nuestros antepasados comunes.

          El inicio de la historia del mural se ve resaltada por la escalera que asciende al segundo piso, de ángulos rectos, con la representación en sus bordes, de la serpiente emplumada, de gran significación en la mitología azteca.

          El edificio que lo sustenta fue diseñado por los arquitectos Osvaldo Cáceres González, Alejandro Rodríguez y Maco Gutiérrez, sobre los restos del edificio neoclásico de la Escuela Dental, diseñado por Arnoldo Michaelsen en 1929, que fuera parcialmente demolido en 1960.

Mural “Historia de la Medicina y la farmacia en Chile”, de la Farmacia Maluje.

          Esta obra fue realizada al fresco por Julio Escámez Carrasco (1925- 2015) entre los años 1957 y 1958, por encargo de María Maluje David, propietaria de la farmacia de su apellido, en el edificio recién construido en Tucapel 676. El edificio fue diseñado por el arquitecto Javier lisímaco (Maco) Gutiérrez (La Paz, Bolivia 1928- Bolivia 1972), quién dejó el espacio sobre las estanterías de la farmacia libres para destinar tres muros al mural, siendo su frente un ventanal que ilumina el fresco, siendo visible desde el exterior.

          La historia se divide en tres paneles que muestran cronológicamente el desarrollo de la medicina y la farmacología chilena. Se inicia con el conocimiento ancestral del pueblo mapuche en un paisaje de boldos y araucarias, para luego derivar a escenas del campo chileno con huasos a caballo; en el segundo panel se aprecia el desarrollo de la medicina al interior de los conventos en la Colonia, expresando la precariedad de esta ciencia, en el costado derecho, por la presencia de la muerte y del dolor, entre los deudos que rodean una cama donde yace un difunto; en el tercero se reflejan los avances de la Medicina contemporánea y la ciencia al alero de la Universidad. En este mismo muro se entrega la visión de la Farmacia científica moderna, con laboratorios donde se elaboran medicamentos y luego su aplicación en tratamientos y vacunas. El autor anima el mural con figuras del ambiente artístico de la época y cercanos a su persona.

El mural fue declarado Monumento Histórico por el Consejo de Monumentos Nacionales por el decreto N°370 del año 2015.

Otros murales en el Gran Concepción:

Mural del Colegio Salesianos de Concepción, por Alejandro Rubio Dalmati.

Mural liceo industrial de Tomé, por José Venturelli.

Mural del Liceo de Coronel, por Roser Bru.

Mural Las Tres Pascualas, por Eugeni Brito Honorato.

Mural del Kinder del Colegio Alemán, por Eugenio Brito Honorato.

Mural “Hacia la luz del Conocimiento” en Universidad Federico Santa María de Talcahuano, por Eugenio Brito Honorato.

Mural Ex Radio Simón Bolívar (hoy Gendarmería), por Eugenio Brito Honorato.

Mural Iglesia de Rere, por Eugenio Brito Honorato.

Mural sindicato Huachipato de Talcahuano, por Pedro Lobos Galdámez.

Mural de la Escuela México de Talcahuano, por María Martner García.

Mural del Hospital del Trabajador ACHS de Concepción, por Mario Carreño.

Mural del Hospital del Trabajador de Concepción, por Carlos Ortúzar.

Murales al interior del Colegio de las Madres Dominicas, por Pablo Burchard (hijo) y C. Pérez Mathey.

Mural del Instituto de Humanidades de Concepción, por José Vergara Aravena.

Mural “Integración Medicina y Comunidad” en el Consultorio Víctor Manuel Fernández de Concepción, por Albino Echeverría Cancino.

Murales cerámicos del Santuario de San Sebastián de Yumbel, por Sandra Santander.

Mural “Alegoría del Mar” en el Puente Perales de Talcahuano, por Alejandro Escribano.

Mural en la Facultad de Química UdeC, por Pedro Olmos.

Murales del Barrio Lorenzo Arenas, por varios autores.

Mural del Correo de Concepción, por Eugenio Brito, Cristián Rojas y Alejandro Delgado.

Mural Plato Willow de Penco, por francisco Maturana.

Bibliografía:

Murales de la Octava Región, por Albino Echeverría Cancino, 2002

50 años del Mural Presencia de América Latina 1965- 2015, Catálogo Conmemorativo.

Murales de Concepción, por Guía Turística Mural de la Fundación Gregorio de la Fuente.

Guía de Arquitectura del Gran Concepción, por Ediciones de la Universidad de San Sebastián, edición y dirección por Stéphan Franck demiddel.

La Farmacia Maluje y el mural de Julio Escámez: arte y política de Concepción 1957- 1958, por Leslie Fernández y Bárbara Lama.

DOCUMENTOS

«Murales de Concepción: Reconocimiento al legado artístico presente en las calles de la ciudad»

Fundación Gregorio de la Fuente

1999 12 20 – El Sur

2015 09 08 – El Sur

2015 09 10 pag18 – Diario Concepción.

2015 09 11 pag17 – Diario Concepción

2015 09 12 – Diario Concepción

2015 10 11 pag20 – Diario Concepción

2016 01 17 pag6 – El Sur – Reportajes

2016 01 19 pag3 Diario Concepción

2017 07 17 pag 14 – El Sur

2017 10 01 pag5 – El Sur – Reportajes

2017 10 01 pag25 – El Sur – Tiempo Libre

2017 12 24 pag25 – El Sur

2018 03 10 pag08 – La Estrella

2018 03 10 pag09 – La Estrella

2018 07 17 pag5 – El Sur – Reportajes

2018 07 29 pag24 – El Sur

2018 03 10 pag08 – La Estrella

2019 03 28 – El Sur

El Sur – La Gaceta del Sur

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